CONFIANZA ACERTADA

CONFIANZA ACERTADA

 

El famoso tópico de que los gallegos somos gente desconfiada ha quedado totalmente desmontado, y como prueba los acontecimientos ocurridos en los últimos años en los mercados financieros. Ha quedado patente que la confianza en las entidades fue total y absoluta, pero el error no fue la confianza, sino en quien confiar. Igual que cuando tenemos un problema de salud nos ponemos en manos de un experto, para la gestión de nuestros ahorros tenemos que contar con la ayuda de un planificador financiero. Su formación y su gestión centrada en el cliente puede hacer que, incluso en el mayor escenario de crisis económica, podamos dormir tranquilos con respecto a nuestras inversiones.

Hay que tener presente que se puede invertir y obtener rentabilidades aceptables con un riesgo controlado. En mi experiencia gestionando el patrimonio familiar me he dado cuenta que lo importante no es en qué invertir ni qué cantidades. El verdadero éxito es cómo gestionar nuestro patrimonio a lo largo de toda una vida. Atrás tienen que quedar las libretas de ahorro de antaño, que no nos permiten ni siquiera mantener el valor de los ahorros. Ya tenemos detrás a la inflación que se encarga de hacer imposible alcanzar nuestro objetivo. Hay que dar paso a nuevas alternativas simples, flexibles , con mejor tratamiento fiscal e incluso con menor riesgo que los depósitos. La historia más reciente se ha encargado de demostrarlo.

Pero resulta primordial educar a todos los ahorradores que durante tantos años basaron sus inversiones en la confianza de quiénes les recomendaba esto o aquello. No se trata de vender y olvidarse, sino de ir de la mano en la aventura trepidante de hacer crecer el patrimonio que hemos logrado con tanto esfuerzo.

Es el planificador el que tiene que identificar los valores personales de cada uno, convertirlos en objetivos a largo plazo y poner en marcha la estrategia de inversión que sea la más idónea para alcanzar las metas fijadas. La planificación financiera es algo más que invertir. Es algo más que dinero. Tiene más que ver con las personas y con las familias.

Por esto mismo es recomendable empezar a planificar lo más pronto posible, que se diversifique, pero con un enfoque claro. Cuando hablamos de diversificar, no nos referimos a contratar depósitos en entidades diferentes, sino a diversos activos, diferentes mercados con comportamientos distintos para cada ciclo de la economía. El Estado nos ha respaldado hasta la fecha, pero puede ser que en el futuro tengamos toda la responsabilidad en nuestras manos. Mejor seamos previsores y reduzcamos nosotros mismos los riesgos. ¿Cómo lo podemos hacer? Con estrategias fáciles con productos sencillos (evaluemos con cierto recelo las propuestas complejas), que nos permitan modificar las estrategias cuando se produzcan cambios en las circunstancias personales o familiares.

Tanto si hemos generado el patrimonio ahorrando toda una vida, como si obtenemos liquidez de repente, necesitamos coger el truco a la gestión a largo plazo para que nuestra riqueza crezca y evitar que nos quedemos sólo con su recuerdo. Y no olvidemos que lo importante es la confianza. Pero la primera decisión que debemos tomar antes de realizar cualquier inversión, y posiblemente la más importante, es elegir bien en quién confiar.

 

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